Algunos consejos para cuidar sus cabañas en temporada baja

El cuidado y la limpieza son aspectos fundamentales dentro del sector del turismo, sobre todo cuando hablamos de instalaciones tales como las cabañas, que rara vez se ocupan en la temporada baja, independientemente de la región del país en la que se encuentren. En este sentido, el cuidado se extiende durante todo el año, y algunas acciones realmente sencillas pueden evitar grandes catástrofes en materia de infraestructura.

La primera herramienta que el mercado pone a nuestra disposición son las placas antihumedad. Estas placas funcionan muy bien como aislante y, además, impiden el paso de la humedad, con lo cual la protección de las paredes de la cabaña está prácticamente asegurada. En términos de costos no son tan caras como uno podría pensar, sobre todo al comparar esa inversión con el gasto que supone erradicar las manchas de humedad.

El segundo consejo tiene que ver con la rutina de limpieza. En efecto, limpiar las cabañas implica más que deshacerse del polvo acumulado, tiene que ver también con la ventilación. Al abrir las puertas y ventanas un par de veces por semana, como mínimo durante una hora, nos aseguramos que el ambiente quede ventilado y libre de olores desagradables, que pueden producirse incluso cuando no haya rastros de humedad.

Otra acción imprescindible, pero que rara vez se ejercita, es la de encender todos los equipos y aparatos eléctricos que se encuentren en la cabaña. Así como abrimos las ventanas y puertas para ventilar, también es importante comprobar que todo funcione correctamente. Aquí nos referimos a los aires acondicionados, televisores, lámparas, etc.

Si, como decíamos en unos pasos atrás, hemos implementado los bloques de humedad en la cabaña (algunos pueden verse aquí: https://www.leplak.com/productos), la humedad ya no será un problema que deba preocuparnos, pero sí todos aquellos que estén relacionados a cierto nivel de abandono, que no tiene que ver necesariamente con la higiene.

Pensemos por ejemplo en una cabaña perfectamente cuidada en su limpieza, pero que inmediatamente recibe quejas del huésped en relación al mal funcionamiento de sus aparatos eléctricos. Tal como vemos, eso puede solucionarse con mucha facilidad al incluir en la rutina de limpieza un chequeo general de todo lo que tenga que ver con la electricidad y los equipos.

Incluso al ventilar el lugar, y mantenerlo limpio, se deben extremar las precauciones para evitar este tipo de quejas. Existen establecimientos que realmente se ocupan de la higiene pero que descuidan esas cuestiones menores, sin duda, pero que pueden impactar en la opinión del público. Alcanza con que el huésped abra un ropero o un placard y perciba rastros de olor a encierro para que todo el esfuerzo que hemos hecho con anterioridad se vaya al tacho de la basura.

Las cabañas tienen características y necesidades que les son propias, y por eso es tan importante establecer una rutina de mantenimiento que incluya los ítems que hemos venido comentando a lo largo de este artículo, para que no tengamos ningún problema cuando empiece la temporada.

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