Un buen recuerdo, la mejor estrategia de marketing

Seducir al consumidor en cualquier rubro de la industria es una tarea difícil. Requiere estrategias, conocimientos, innovación y una constante evaluación y reencauzamiento de las medidas utilizadas. El turismo no es la excepción.Turismo de playa, de reuniones, de naturaleza, cultural y para grupos de personas o comunidades específicas son algunas de las formas de viajar por el mundo. Todas ellas tienen diferentes características comunes y formas de disfrutar los paisajes artísticos y culturales que les da una identidad propia. En todos los casos, el objetivo es que el viajero tenga una experiencia tan agradable como sea posible, para que, a su vez, la comparta con otras personas. En un nivel macro, este objetivo tiene en las políticas públicas de los gobiernos a su mejor aliado. Los programas de incentivos por medio de reducción de impuestos, servicios de transporte o infraestructura conexa son grandes habilitadores, que contribuyen en este sentido.

Siguiendo esta línea, la propuesta turística debe continuar la misma tendencia en niveles más concretos y cotidianos. Así, si se logra que el viajante recuerde positivamente un hotel, un restaurante o una excursión lo recomendará sin dudas; de la misma forma, si su experiencia no fue grata también contará lo ocurrido con aún más esmero a otras personas. Para que el turista recuerde un lugar es necesario provocar emociones, pensamientos y recuerdos cuando lo visita. Las empresas que se dedican a recibir al turista no pueden ignorar como estrategia de marketing este importante concepto. Por ejemplo si se trata de un hotel o cualquier espacio pensado para recibir al viajero, una decoración original, con detalles y muebles de diseño, pueden marcar una gran diferencia. Existen compañías especializadas que brindan asesoramiento y orientación sobre qué tipo de opción elegir para cada espacio, como Muebla, en la que es posible desde el sitio online encontrar una idea de precios y opciones. A partir de allí, se puede armar una opción de estilo propia, que otorgue una identidad única al sitio.


Estas recomendaciones también son válidas para casas de comidas o restaurantes. En estos casos, una idea puede ser incorporar un original diseño en el menú, que llame inmediatamente la atención del comensal. Incluir en el listado de comidas acotaciones sobre cómo se elaboraron los alimentos, las calorías que aportan, frases famosas sobre el buen vivir o consejos sobre qué vino es el más conveniente para acompañar un plato, resultan ideas sencillas, económicas y pertinentes para incorporar en la lista. Con todo se ve que contrariamente a lo que se podría suponer trabajar en estos aspectos no resulta costoso. Implica saber aprovechar los pequeños detalles para ofrecer un estilo diferente y especial que resulte llamativo y grabe una sensación imborrable en el visitante. En esta línea se anotan detalles como Sillones de diseño, una lámpara  o una mesa única. Lejos de pasar desapercibido, estos artefactos permiten distinguir ambientes y espacios. Otras ideas que pueden complementar estos objetos pueden estar relacionadas con presentar anécdotas o bitácoras de viaje de otras personas que hayan estado en el mismo espacio. Pueden ponerse a disposición a través de un libro de visitantes, fotos en las paredes u otras formas de comunicación. Las tecnologías son excelentes aliadas para incrementar y potenciar estas acciones y contribuir a la lealtad de un cliente. Por ejemplo, enviando un recordatorio al cumplirse un año de la estadía en el hotel o en la fecha de su cumpleaños u ofrecer descuentos especiales personales o a familias y amigos en su nombre. Así, quienes pasaron por nuestro negocio nos tendrán presentes y asociarán nuestros servicios con un sentimiento agradable, de bienestar y cordialidad. Si logramos estas sensaciones, seguramente habremos ganado un fiel cliente.  

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